Verano negro en El País

Tal y cómo están las cosas, este título no augura nada bueno pero en realidad es todo lo contrario. En El País han tenido la feliz idea de lanzar una colección de novela negra este verano. Una colección que yo no voy a seguir pero algunos de cuyos títulos creo más que recomendables. No sé si en la selección ha participado la gente de Elemental, el blog sobre novela negra que llevan algunos redactores del periódico, pero entre los títulos me he encontrado algunos viejos conocidos y un puñado de obras que no conocía y que he puesto en la lista de lecturas pendientes.

Por si a alguien le interesa algo mi opinión al respecto (lo que sería mucho suponer), ahí va me selección de la selección:

  • El secreto de Christine – Benjamin Black: No lo he leído pero ya he tomado nota para subsanar la carencia.
  • Mystic River – Dennis Lehane: Lo he leído. La película es una maravilla. El libro, también. ¿Acaso no habéis visto quién lo firma?
  • La tercera virgen – Fred vargas: Una autora clásica del género a la que no le he encontrado nunca un hueco.
  • La muerte de Amalia Sacerdote – Andrea Camilleri: Este está en  mi lista de casos pendientes. No es parte de la serie Montalbano pero, como con Lehane, Camilleri siempre una garantía.
  • Naturaleza casi muerta – Carme Riera: A priori no me apetece demasiado
  • La llama misteriosa – Philip Kerr: Creo que es el caso más flojo de Bernie y, aún así, es bastante recomendable. Eso sí, yo me leería antes los tres primeros.
  • Memento mori – César Pérez Gellida: No la he leído, tampoco me llama la atención.
  • La huella – Patricia Cornwell: No he leído nada de Cornwell. Tampoco me arrepiento.
  • Dinero fácil – Jens Lapidus: No la he leído aunque ese Estocolmo parece interesante. Hay peli (sueca, claro)
  • El camino difícil – Lee Child: No la he leído y creo que debería hacerlo.
  • Las viudas de los jueves – Claudia Piñeiro: No la he leído; hay una película que no tuvo malas críticas.
  • Shutter Island – Dennis Lehane: Para esta vale lo mismo que para Mystic River. Letra por letra.
  • El pasadizo del deseo – Dominique Sylvain: Leeré muchas otras cosas antes…

Berlin Noir

Estas navidades conocí a un tipo. Se llama Bernhard Gunther aunque todo el mundo lo llama Bernie. Es tipo un poco desagradable, cínico y creo que bastante bocazas. Aun así creo que es un buen hombre. Quizá demasiado bueno. Por eso no para de meterse en problemas. De hecho creo que a Bernie lo ha metido en problemas todo el mundo. En el 36 lo metieron en problemas los nazis, en el 38 sus excompañeros de la KRIPO, en el 47 los espías rusos del NKVD y creo que en el 49 los nazis fugados de Odessa. Digo creo porque apenas me he empezado su cuarta novela. Las otras tres me las he leído de un tirón.

Tengo cierta fijación con el género negro. En el cine, en la literatura, en el cómic… incluso en los videojuegos. Me gustan las historias de gángsters, de polis corruptos, de dectectives marginados y de chicas malas. Y en esto, como en algunas otras cosas, también pienso que es difícil ponerse a la altura de los clásicos. Si tuviese que escoger un autor, y sólo uno, de novela negra escogería sin duda a ChandlerMarlowe es el arquetipo perfecto de todo lo que es el género. Hasta ahora no había encontrado a nadie que estuviese a su nivel. Me han gustado algunos CarvalhosMontalbanos y Wallanders. Incluso el Patrick Kenzie de Lehane, y su socia, tienen su aquél. Pero a todos tiendo a compararlos con Marlowe. Y todos salen perdiendo. Bernie Gunther, sin embargo, aguanta el tipo.

Philip Kerr, que es el autor de las desventuras de Gunther, ha logrado componer un personaje genial. Gracias a la referencia continua al estilo clásico pero, también, gracias al marco histórico que ha escogido para ambientar sus obras: la Alemania previa y posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y lo describe con un realismo escalofriante. Acompañamos Bernie por el Berlín nacionalsocialista asistiendo fascinados a una ciudad que se precipita hacia el horror a toda velocidad sin que nadie haga nada en absoluto por evitarlo (y, de hecho, la mayoría de los que se cruzan en el camino de Gunther son en buena parte responsables de la caída). Sin embargo Kerr logra sumergirnos en la atmósfera de una manera impecable y lo hace sin juzgar los hechos y a las personas desde nuestra perspectiva histórica. De hecho el único que analiza, juzga y se involucra es Bernie, un tipo íntegro, rodeado de indeseables, que no para de meterse en problemas por tratar de hacer lo que cree correcto. Al fin y al cabo ¿no es esa la quintaesencia del género?

Publicada originalmente en elplumilla.com